Los trabajadores/as de Sede Central realizamos la primera asamblea para disminuir los daños de la mudanza.

El miércoles 5 de junio, los trabajadores/as de la Sede Central de TGN comenzamos a discutir cuáles son los posibles daños que nos causará la mudanza decidida por la empresa y cuál debe ser una estrategia común para mitigar los efectos no deseados que invariablemente ocurrirán.

La APJ GAS decidió convocar a esta asamblea luego que obtuviéramos la información generada por TGN y la empresa constructora que ayuda con la implementación de la mudanza. No quisimos interferir en la información brindada para evitar discusiones estériles respecto a preconceptos o prejuicios en torno a la decisión tomada, su conveniencia o sus eventuales rasgos negativos en la vida de los trabajadores/as.

En verdad, la información suministrada y las visitas al edificio confirmaron las sospechas de quienes sabemos lo que significa moverse por CABA y el gran Buenos Aires, los gastos que esto acarrea, la carga económica extra que demandará comer en un barrio como Nuñez, la imposibilidad concreta de encontrar estacionamientos, la falta de guarderías o jardines maternales, las dificultades de quienes estudian, etc.

Todo esto se vio reflejado en esta primera asamblea. Se notó un grado de madurez importante para que la necesidad de encontrar soluciones de quienes nos vemos perjudicados en más de un sentido no tropiece con un discurso que se quiere apropiar de la innovación o la visión de futuro simbolizado en una mudanza a un edificio de características más modernas.

Hubo equilibrio. Entendemos que las dificultades para llegar o irse de dicho edificio significará -para una importante mayoría- una extensión horaria y una mayor erogación económica, que queremos dejar de ser el único sector de TGN discriminado respecto al almuerzo (las plantas y secciones tienen asegurado el mismo o una compensación respectiva), que se necesitará flexibilidad horaria, home office o teletrabajo, que deberemos encontrar una solución al tema de jardines maternales para madres y padres que trabajen en la empresa, que deberemos tener en cuenta las dificultades de quienes estudian, etc.

Ahora bien. También entendimos que esta nueva realidad es un tema inherente a quienes trabajamos en la Sede Central más allá de nuestra antigüedad, la condición de convencionado o fuera de convenio y que pueden existir inconvenientes adicionales aún para aquellos compañeros/as que vivan en lugares cercanos. Por lo tanto, también llegamos a la conclusión de que debemos construir un colectivo que tenga una estrategia común, un grado importante de involucramiento en la solución de los problemas descriptos, una lista de prioridades para hablar con la empresa y una solidez que implique la posibilidad de negociar puntos concretos que aminoren los impactos de la mudanza.

Por último, resolvimos generar una encuesta que distribuiremos entre los trabajadores/as de Sede para que tengamos un mapa más preciso sobre problemas, expectativas y soluciones a las cuestiones planteadas y que, con sus resultados, nos encontremos en una nueva asamblea para definir los pasos a seguir.

Desde la APJ GAS, sostenemos que fue un buen comienzo para resolver en forma colectiva este desafío que nos presenta la vida laboral y una apuesta a que impere el sentido común ante cuestiones que pueden ser resueltas.

    COMISIÓN DIRECTIVA APJ GAS