La unidad y el deseo de justicia de los soñadores de todos los tiempos, construyeron Luz y Fuerza Mar del Plata

Por Pablo Micheli, Secretario General CTA Autónoma

“Para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su compañero y su hermano”.

Agustín Tosco

 

Este 8 de octubre el Sindicato de Luz y Fuerza Mar del Plata conmemoró sus 75 años. Este aniversario no sólo marca la cantidad de tiempo transitada, sino la confluencia de una larga y ejemplar historia de resistencia y lucha por condiciones de trabajo y salarios dignos para todas las trabajadoras y trabajadores lucifuesrcistas.

 

Sin dejar de mencionar a los grandes luchadores de ese momento, cabe destacar aquí, en forma de humilde homenaje, a uno de los dirigentes sindicales más importantes de nuestro país, José Rigane, compañero militante de la vida y que, bajo su conducción en Luz y Fuerza Mar del Plata, y junto a valiosas compañeras y compañeros, fundó la CTA en la peor época, donde arreciaba el neoliberalismo y la política de saqueo al pueblo argentino durante la era menemista. En José sintetizo la frase de Tosco del comienzo, ya que supo hacer de Luz y Fuerza Mar del Plata un sello de ejemplo nacional e internacional, y un espacio donde convergen las luchas por las causas justas de nuestro pueblo.

 

En este sentido, quiero resaltar la coherencia, dignidad y convicción con la que el gremio supo construir poder propio, donde las banderas en defensa del patrimonio nacional flamean esplendorosas en lo más alto. De este modo, y sin perder el rumbo clasista y atiimperialista, durante 75 años pusieron en práctica ideales que llevó a enfrentarlos a los poderes de turno, a la represión, a las dictaduras, a los intentos de intervención, a las corporaciones, a los modelos privatizadores de Menem y Duhalde, y ahora al robo que significa la pérdida de soberanía energética a manos de Macri.

 

Junto a las y los compañeros lucifuercistas aprendimos que los trabajadores y trabajadoras tenemos la obligación de luchar por la soberanía nacional sobre nuestros Bienes Comunes, porque son los recursos energéticos de nuestra Patria, y no debemos permitir que estén en manos de las multinacionales que se llevan monumentales ganancias fronteras afuera a costa de agotar dichos recursos y contaminar suelos, fauna y poblaciones enteras.

 

Pero también, y a partir de los impagables tarifazos de estos últimos años, empezamos a tomar mayor conciencia de que la energía es un derecho humano, al igual que el agua, un bien social, y que tiene que ser un compromiso de cada uno de nosotros con toda la comunidad el luchar contra un problema de todos.

 

Por último, quiero destacar la unidad que de todas formas pudo albergar el enorme deseo de justicia de los soñadores de todos los tiempos que construyeron Luz y Fuerza tanto en Mar del Plata como en la región. Por esto mismo, y más allá de sentir un profundo orgullo de que sean parte de la CTA Autónoma y compañeros de lucha diaria, deseo que sigan multiplicando su comprometida militancia para que cada día seamos más las mujeres, jóvenes, jubilados y trabajadores de todos los espacios que estemos dispuestos a seguir enfrentando este modelo de hambre, pobreza y represión y construir una sociedad justa donde el futuro sea nuestro.