El Cordobazo, 50° aniversario de una lucha clave para el presente en la Argentina

Por José Rigane, secretario Adjunto de la CTA Autónoma Nacional, secretario General de la FeTERA y del Sindicato de Luz y Fuerza Mar del Plata Se cumplen 50 años del Cordobazo, una de las gestas más importantes del movimiento obrero argentino y una de las más importantes del conjunto del pueblo en toda su historia.

El Cordobazo no fue espontáneo, fue organizado y estuvo marcado por la idea de unidad de la clase trabajadora, algo más que importante en el presente.

Siempre es bueno aprovechar los aniversarios de números redondos para recordar y debatir este tipo de acontecimientos. También es importante aprender y recuperar enseñanzas de esos hechos para analizar y accionar en el presente.

El Cordobazo fue un hecho organizado. No fue una reacción espontánea donde un día “de casualidad” la gente en la provincia de Córdoba salió a protestar a la calle. El Cordobazo estuvo organizado y tuvo una dirección política en los gremios y en las conducciones de los gremios que salieron a la calle a protestar, en unidad con el movimiento estudiantil.

El Cordobazo tuvo antecedentes: la lucha popular contra la dictadura de Onganía; la resistencia de trabajadores/as en las fábricas de los años 1966, 1967 y 1968; el crecimiento de una corriente sindical clasista que surgió como contraposición a la burocracia sindical; el asesinato en manos de la represión del estudiante José Cabral en los hechos del Correntinazo (1969); el Rosariazo de 1969; entre otros. Y en el plano internacional, está el Mayo Francés (1968), las luchas de los estudiantes en América Latina, en especial los acontecimientos del México (y la lamentable Masacre de Tlatelolco). Mientras, en la Argentina iba creciendo un repudio generalizado contra la dictadura que había comenzado en 1966. Iba creciendo un movimiento obrero que fue, poco a poco, disputándole y ganándole posiciones al viejo sindicalismo burocrático.

La dictadura provocó un ajuste económico fenomenal. Su ministro de Economía, Krieger Vasena, ajustó salarios, abrió importaciones deliberadamente, promovió la llegada de los grandes capitales en desmedro del tejido industrial local, provocó suspensiones y despidos y afectó los ingresos de los sectores obreros y las clases medias del país.

Un ajuste muy parecido al actual del gobierno de Mauricio Macri y el FMI. Hoy tenemos la inflación disparada, niveles de endeudamiento externo que son brutales, mes a mes crecen los despidos y suspensiones, la precarización laboral se agudiza, los salarios básicos y las jubilaciones son de miseria, las paritarias no alcanzan para equiparar la pérdida del poder adquisitivo por el aumento de los precios, gran parte de los salarios se van en los servicios públicos de gas y electricidad y en alquileres y transporte.

Los ajustes económicos en la historia de la Argentina tienen como principales objetivos abaratar los salarios y optimizar las ganancias de las empresas. Tanto en el Cordobazo como hoy, el movimiento obrero tiene una herramienta fundamental para enfrentar los ajuste: la unidad de la clase.

La lucha por una vida digna de los trabajadores y trabajadoras en la Argentina en este presente de ajuste digitado desde las oficinas del FMI en Estados Unidos y ejecutado por el gobierno en la Casa Rosada tiene que ser mayor unidad. No alcanza con los niveles de unidad a los que hemos llegado hoy en día, tenemos que realizar mayores esfuerzos para lograr más y más unidad porque el ajuste es grande y el endeudamiento del país también y van a querer que paguemos esa fiesta de la timba financiera los trabajadores y trabajadoras que no somos parte de esa fiesta especulativa. Este 29 de mayo además vamos a realizar un paro nacional convocado por la CGT, al cual nos hemos sumado y convocamos también desde la CTA Autónoma y las otras centrales sindicales hicieron los mismo.

El paro será un éxito no por urgencias por parte de un grupo de dirigentes sindicales que hicieron la vista gorda frente al ajuste económico y los despidos. El paro nacional será un éxito porque hay cada vez más claridad entre los trabajadores y trabajadoras (ocupados y desocupados) que somos los perjudicados frente a este fenomenal ajuste económico y social que vive hoy nuestro país.

La lucha por una vida digna tiene que incluir además, la pelea por un país realmente soberano. La soberanía nacional va de la mano de la vida digna de los trabajadores y trabajadoras. Por eso es importante tanto la lucha reivindicativa como la pelea más de fondo que tenemos que dar en los gremios, que tiene que ver con construir más organizaciones que tengan a los trabajadores/as como sujetos de transformación social.

En línea con los que decía Agustín “El Gringo” Tosco (Luz y Fuerza), uno de los tantos líderes sindicales del Cordobazo como Elpidio Torres y René Salamanca (SMATA), Atilio López (UTA), más allá de la lucha por la reivindicaciones salariales y el mantenimiento de los puestos de trabajo, precisamos un sindicalismo de liberación que se ocupe de la política con mayúsculas, que se ocupe de la defensa de la soberanía nacional y de la defensa de la patria. Necesitamos un sindicalismo que luche organizadamente y en unidad contra el proceso de transformación de los lineamientos estructurales de la Argentina en manos de los grupos monopólicos que sólo quieren saquear el país. Necesitamos luchar contra las injusticias y por la vida digna de los trabajadores y trabajadoras.

¿A caso el Cordobazo fue otra cosa?

José Rigane, 28/29 de mayo de 2019, a 50 años del inolvidable Cordobazo