DESPRECIO POR LA POLÍTICA

Algunos pensamientos sobre el discurso del presidente Macri del día 1 de marzo de 2019 frente a la Asamblea Legislativa

Algo cambió notoriamente en el discurso del presidente, sin embargo, hay una constante que es la más preocupante desde el principio de esta historia: EL DESPRECIO POR LA POLÍTICA. Resulta interesante reflexionar sobre los artilugios del discurso presidencial para evitar la realidad, es decir, para evitar asumir que sus medidas políticas traen consecuencias sociales, económicas, ambientales, para la población. Por supuesto, todas negativas.

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El esquema binario (ellos o nosotros) que principalmente está dirigido a dividir al pueblo (no fue casual que el presidente dijo dos veces que estaba ahí por el voto popular, y lo peor de esto es que es verdad) fue exagerado hasta el hartazgo. En parte, porque la disminución del poder adquisitivo ha sido brutal sobre todo en los últimos meses, en parte porque la confusión que generan con los medios de información hegemónicos termina por producir cansancio, en parte porque en el verano hubo movilizaciones importantes a pesar de ser la estación donde supuestamente nos “distraemos”. Queremos decir que esa insistencia en lo binario contra los gobiernos populares que tuvimos, en cierta medida, cae en saco roto. Afortunadamente.

Y acá se suman errores, en esa necesidad de forzar el discurso. Sostener desde lo formal el dirigirse sólo a los hombres, mientras las mujeres no somos mencionadas, por lo tanto, no somos tenidas en cuenta. “Argentinos”, “los argentinos”, “todos” y “señores” fueron las expresiones usadas. Nos preguntamos si esto es parte de esa decisión de confrontar en forma binaria con nuestra ex presidenta. Si así fuera, lo sumamos al tono agresivo del discurso, que por más que algunos digan “carisma” sabemos que la violencia es el recurso del impotente o, mejor, del intolerante. Continuando con el tema de nosotras, las mujeres, esa formalidad se traduce en la falta se sensibilidad al hablar de violencia de género, y lo que es peor, al tratar el tema de las niñas que han sido embarazadas producto de violaciones que reciben un trato inhumano e ILEGAL por parte de los funcionarios del Estado. Es que, el desprecio por la política termina siendo desprecio por las personas, por el pueblo mismo.

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Además de invisibilizar a las mujeres como destinatarias del discurso y solo hablar de nosotras como víctimas, el presidente tampoco habló de la clase trabajadora, esa deliberada confusión con expresiones “los que trabajamos” que mezcla empresarios con obreros, emprendedores con empleadores, se completa con la invisibilización de las movilizaciones y medidas gremiales que las trabajadoras y trabajadores hemos protagonizado en estos tiempos tan difíciles para nuestras vidas. Es evidente que el presidente no quiere vernos. Ni reconocernos. Y, por lo tanto, tampoco va a responder a nuestras demandas, sino que solamente seguirá poniendo el estado al servicio de (pocos) negocios privados y extranjeros.

Hubo un anuncio concreto, el aumento del 46% a la AUH (Asignación Universal por Hijo) cuando el previsto y anunciado por el mismo gobierno para marzo iba a ser de menos del 12%. Obviamente es una miseria en término de necesidades, pero indica el reconocimiento de la brutal caída del consumo y también que algo de dinero pondrán (dentro de los límites del acuerdo con el FMI) porque este es un año electoral. Te ahogo y después te tiro una soga es parte del cinismo y el desprecio que este gobierno tiene por las personas, por el pueblo mismo.

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Por último, impresionó la cantidad de actos fallidos, más aún, tratándose de un discurso leído, el sujeto que realiza un acto fallido constata con sorpresa que está haciendo o diciendo algo contrario a lo que quiere, pero ignora la razón. De acuerdo a la definición freudiana el acto fallido constituye un cortocircuito entre la voluntad consciente y el deseo inconsciente reprimido. A la tensión cotidiana del discurso se agregaron una enorme cantidad de actos fallidos. Debe ser difícil gobernar con tanta intolerancia hacia la política, debe ser difícil gobernar con tanta intolerancia hacia el pueblo. Por eso termina diciendo “mujares” en vez de “mujeres”, por eso termina diciendo “narcotráfico” en lugar de “ejército”.

Nuestro deseo es que este discurso sea el último de Macri como presidente. Para lograrlo nosotros y nosotras tenemos que hacer un gran esfuerzo para salir de lo binario. Sabemos que entre este gobierno y el pueblo hay una diferencia irreconciliable por una simple cuestión de intereses, pero también sabemos que debemos ampliar la unidad del campo popular, entendiendo, practicando y dándole valor a palabras como: política, popular, nacional, justicia social, dignidad, patria, soberanía, paz, democracia, feminismo. Por nombrar algunas de ellas sin pretender terminar la lista. Sí es necesario (mejor digamos imprescindible) que terminemos con este acto fallido.