DECLARACIÓN adoptada por el segundo encuentro del Cile 28, 29 y 30 de noviembre de 2019 en París:¡Contra la guerra, la explotación, la represión, los pueblos quieren vivir!

El segundo encuentro del Comité Internacional de Enlace e Intercambio (Cile), constituido, a propuesta de Luisa Hanune, en la
Conferencia Mundial Abierta de Argel en 2017, se ha celebrado en París los días 28, 29 y 30 de noviembre de 2019.
Los delegados de cuatro continentes se han reunido en una situación marcada por una ofensiva destructiva del imperialismo y un
levantamiento de los pueblos en numerosos países.

 

Las intervenciones del conjunto de los delegados han hecho hincapié en las consecuencias destructivas de la descomposición engendrada por el capital financiero, los trust y monopolios y los gobiernos a su ser-vicio. La crisis del sistema provoca a escala mundial decenas de millones de pérdidas de empleos, miseria, precariedad, hambruna, la situación que padecen mujeres y jóvenes, la guerra con unos presupuestos armamentísticos que aumentan considerablemente. Así como la destrucción sin precedentes del medio ambiente por parte del capital (hemos escuchado a los delegados de las últimas colonias francesas en el Caribe denunciar el crimen colonial por envenenamiento de esas islas con clordecona).

 

Hemos escuchado a los delegados del continente africano. Las intervenciones militares imperialistas, en particular las de Esta- dos Unidos, Francia y la OTAN, desencadenadas so pretexto de lucha contra el terrorismo, son de hecho guerras por el control y el saqueo del gas, el petróleo y los recursos naturales. El dominio de los monopolios, los trust y los gobiernos de las grandes po-tencias que están a su servicio, y que multiplican las bases militares participando en la masacre de las poblaciones africanas, devasta el continente africano. Estas intervenciones militares amenazan de disolución pura y simple a numerosos Estados, como los del Sahel, y han disuelto ya otros como los de Siria, Iraq, Yemen, Afganistán, etc. Agravan aun más la miseria provocada por decenas de años de planes de ajuste estructural, privatizaciones y liberalización a ultranza.

 

Esas intervenciones arrojan a las rutas del exilio a millones de niños, mujeres y hombres dejados a merced de todos los trafi- cantes; y los que llegan a Europa son perseguidos por los gobier- nos y encerrados en campos. En Europa como en Estados Uni-
dos, se atrapa y encierra a los “migrantes” en campos, cuando su supervivencia exige que se les reconozca el derecho de ir al país
de su elección.

 

Los delegados presentes en la segunda reunión del Cile apoyan el combate de los pueblos de África, de Oriente Medio y de Asia que quieren la retirada de todas las tropas extranjeras, y luchan por la reconquista de su soberanía y de sus derechos. Frente a esta marcha hacia la barbarie que engendra el capitalismo, se levanta una ola revolucionaria desde Argel a Santiago, pasando por Beirut, Hong Kong, Bagdad, Jartum, Puerto Príncipe y Barcelona, que exige en idénticos términos que abandonen el poder los regímenes sometidos al capital.

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Es el mensaje de los argelinos que, por millones y millones se manifiestan desde hace casi diez meses para echar al régimen que quiere vender los hidrocarburos a los monopolios imperia listas. Los argelinos afirman: en 1962 liberamos la tierra , en 2019 vamos a liberar al pueblo. Es una revolución en Argelia por la soberanía de la nación, que implica la soberanía del pueblo sobre las riquezas naturales del país.

 

Hemos escuchado a los delegados de Oriente Medio. Desafiando a la peor represión sobre unas tierras devastadas por las guerras, superando las divisiones étnicas y religiosas fabricadas y mantenidas por las camarillas parásitas instaladas en el poder, los pueblos iraquí y libanés afirman que quieren echarlos a todos. Varios delegados han informado sobre el combate del pueblo palestino, sometido a una nueva ofensiva del Estado de Israel apoyado por los Estados Unidos a la que intenta resistir, por su au-
todeterminación en un Estado palestino democrático, en el respeto de religiones, sexos, orígenes o color de sus ciudadanos.
Hemos escuchado a los delegados de América Latina. En ese continente, una oleada de levantamientos, después del de Ecuador, ve a la clase obrera y al pueblo de Chile alzarse para acabar con la herencia de la dictadura de Pinochet, mantenida por los sucesivos gobiernos tanto de derechas como de izquierdas desde hace 30 años. A continuación se levantan los pueblos de Colombia y de Panamá, mientras que el imperialismo estadounidense impone un bloqueo destructor contra Venezuela. Y la resistencia contra los golpes de Estado impulsados por el imperialismo USA continúa hoy en Bolivia, después de Brasil.

 

Hemos escuchado a los delegados del Caribe, de Haití ocupado y de las últimas colonias francesas afirmando su combate por su soberanía nacional.

 

Hemos escuchado a los delegados de Asia, denunciando los planes de liquidación social y económica en sus países, e interviniendo en el centro de la resistencia de los trabajadores en India, en Bangladesh, donde las organizaciones obreras participan en el combate de trabajadores y estudiantes contra esos planes. Se trata de apoyar el movimiento de los trabajadores y los pueblos contra el capital por los derechos obreros, contra el racismo, la beatería y el sectarismo religioso, la xenofobia y la violencia patriarcal. Los delegados han insistido en la solidaridad con el pueblo de Cachemira, denunciando el violento asalto contra su autonomía y el estado de emergencia impuesto por el gobierno indio. Somos también solidarios con el pueblo rohinyá, violentamente reprimido por la política genocida de Myanmar (Birmania) y sometido al odio islamófobo en India.

 

Hemos escuchado a los delegados subrayar que en esas movilizaciones la juventud se levanta por el derecho a un futuro en India, en Europa, pero también en Argelia, en Chile, en Hong Kong, en Oriente Medio los jóvenes ocupan los primeros puestos en el combate.

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Hemos escuchado a los delegados de Estados Unidos y de Europa. En los Estados Unidos de América, 40 000 obreros de 34 factorías de la General Motors han estado 40 días en huelga con su sindicato UAW, al mismo tiempo que se multiplican las huelgas masivas en la enseñanza cuando la campaña electoral en marcha revela la profundidad del abismo entre la inmensa masa de los trabajadores y la pequeña minoría de los especuladores.

En Europa, todos los gobiernos así como la Unión Europea, han entrado en una crisis sin precedentes bajo el efecto de la compe-
tencia de los grandes monopolios. Los gobiernos, cualquiera que sea su color político, de “izquierdas” o de derechas, intentan destruir, por cuenta del capital, todo aquello que las luchas de los trabajadores ha conquistado. La resistencia para oponerse a esos planes destructores se desarrolla en todo el continente, de Este a Oeste y de Norte a Sur. Y ése es el origen de la crisis política que desgarra a todos los gobiernos y a todas las instituciones en Europa.

 

En el mundo entero, esos gobiernos al servicio del capital intentan recuperar el control de la situación desencade-
nando una represión salvaje con cientos de manifestantes muertos por disparos en Iraq, Irán, Líbano, Chile, Haití y Bolivia, sin hablar de los centenares de detenidos o heridos en Argelia, España, Francia, Hong Kong…

 

Los delegados de los cuatro continentes hacen una misma constatación. Esos gobiernos intentan, por todos los medios, encerrar a las direcciones de las organizaciones de clase y de los partidos que se reclaman de la democracia en el marco del funcionamiento “continuista” de las instituciones políticas.

 

Partidos que antaño pretendían hablar en nombre de los trabajadores, y pese al creciente rechazo de que son objeto, intentan canalizar las movilizaciones para preservar los regímenes a los que sirven.

 

Frente a esas maniobras, la masa de los trabajadores y de los militantes buscan el modo de dotarse de los medios para superar “desde abajo” el bloqueo organizado por las direcciones, para reapropiarse de las organizaciones que se dieron para su defensa, y cuyos dirigentes aplican demasiado a menudo una política contraria a su mandato. Así es como han surgido formas
inéditas de organización, testimoniando las lecciones obtenidas por los trabajadores y los militantes de la experiencia del último período, y manifestando la voluntad de las masas de tomar el control de su movimiento y organizarse por ellas mismas.

En una situación en la que la “guerra comercial” emprendida por Trump amenaza con degenerar en una multitud de nuevas guerras, nadie puede decir cómo y hasta qué punto, en las próximas semanas, reaccionarán los agentes del imperialismo a la explosión revolucionaria que se desarrolla en todos los continentes.

 

Juntos, procedentes de los cuatro continentes, afirmamos:

El vínculo que hemos establecido en el Cile constituye la garantía de que ninguno de nosotros pueda ser aislado y golpeado en el silencio criminal organizado por los Estados y sus camarillas corruptas.

 

Nunca hemos necesitado tanto la ayuda y la solidaridad activa que nos ofrece el Cile, como hemos podido calibrar a través de la amplísima campaña por la liberación de Luisa Hanune que, en más de 100 países, ha llevado a pronunciarse a organizaciones políticas y sindicales del movimiento obrero, así como a numerosas organizaciones democráticas, asociaciones, personalidades y demócratas.

 

Nunca hemos necesitado tanto el punto de apoyo que representa ya el Cile. Un Comité Internacional de Enlace e Intercambio capaz de tomar iniciativas en cada uno de nuestros continentes en respuesta al desarrollo de la situación, por ejemplo, contra la intervención de tropas francesas y estadounidenses en África y en Oriente Medio.

 

Un punto de apoyo para hacer converger las fuerzas comprometidas en cada uno de nuestros países en la organización de una “Jornada Internacional contra las Guerras y la Represión”, que pudiera dirigirse a los militantes obreros estadounidenses para pedirles que apoyen la delegación que se presentará en la sede de la ONU, en Nueva York, para levantar acta de acusación de esta institución, instrumento de los instigadores de guerras imperialistas.

 

Tal es el compromiso que asumimos. Es el compromiso que asumimos nosotros, militantes y responsables procedentes de 55 países de 4 continentes, reunidos en París los días 28, 29 y 30 de noviembre de 2019 en el marco del Comité Internacional de Enlace e Intercambio (Cile).

 

LOS 55 PAÍSES PRESENTES:

África: África Central, Argelia, Benín, Burkina Faso, Camerún, Cabo Verde, Costa de Marfil, Gabón, Ghana, Guinea Bissau, Isla Mauricio, La Reunión, Madagascar, Mali, Marruecos, Mauritania, Níger, Republica Democrática del Congo, República del Congo, Ruanda, Senegal, Sudáfrica/Azania, Sudán, Túnez, Uganda, Yibuti.
América: Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Estados Unidos, Guadalupe, Haití, Martinica, México, Perú, Venezuela.
Asia: India
Europa: Alemania, Austria, Bélgica, Bielorrusia, España, Francia, Grecia, Hungría, Portugal, Rumanía, Rusia, Serbia, Suecia, Turquía, Ucrania.
Oriente Medio: Líbano, Palestina.
Las delegaciones de los siguiente países no ha podido obtener el visado: Burundi, Chad, Guinea Conakry, Kazajstán, Nigeria, Somalia, Togo.

Y las delegaciones de los siguiente países que por otras razones (médicas, profesionales) no han podido participar pero apoyan la reunión del Cile: Armenia, Gran Bretaña, Hong Kong, Irlanda, Italia, Moldavia, Suiza, Tailandia.