Brasil, la Temeraria inestabilidad política

Por Vanessa Dourado

La situación política en Brasil se traslada entre lo insólito y lo esperado. Bajo un gobierno impuesto a través de maniobras políticas, jurídicas y mediáticas, el pueblo brasileño viene sufriendo un brutal ataque a sus derechos laborales y sus derechos sociales. Una contra-ofensiva importante por parte del Gobierno viene golpeando fuerte a las comunidades indígenas y a los movimientos sociales los cuales organizan protestas y campañas de denuncia por violación a los Derechos Humanos, las fuerzas represivas del Estado responden enviando las Fuerzas Armadas en la calle para contener las insurgencias de los campos más combativos. A pesar del fuerte rechazo popular al gobierno de Michel Temer –hecho que fue demostrado por una importante huelga realizada el 28 de abril, de la cual participaron 40 millones de personas- la fuerzas políticas dominantes parecen no sensibilizarse con las protestas y reivindicaciones de la población.

Sin embargo, otros actores parecen surgir en el escenario político brasileño con bastante fuerza y aclarando quienes realmente dan las órdenes y deciden los rumbos del país. Las empresas  responsables por financiar las campañas de grande parte de los partidos políticos –también al Partido de los Trabajadores de Lula y Dilma- no se contentan solamente en  beneficiarse de los megaproyectos de infraestructura licitados de forma  sospechosa y que son objeto de constantes denuncias e investigaciones en todos los niveles gubernamentales.

El reciente escándalo, en el cual Temer aparece  dialogando con un empresario de la industria de la carne JBS, deja en evidencia el grado de relación de complicidad entre el Estado y la iniciativa privada. La grabación  menciona la compra del silencio del ex-presidente de la cámara baja brasileña, Eduardo Cunha –gran responsable por diseñar y promover la destitución de la presidenta electa Dilma Rousseff-, que está preso acusado de los crimines de evasión de divisas, corrupción pasiva y lavado de dinero en la operación llamada Lava Jato, llevada a cabo por la Policía Federal de Brasil. Además, en la escucha el empresario también menciona al Banco Central y sus planteos sobre como el Gobierno debería actuar a fin de no perjudicar los negocios de las corporaciones.

Todavía, las denuncias expuestas por el empresario de la mayor procesadora de carne del mundo que obtuve su éxito a través de financiamiento por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) en su sigla en portugués- y que expandió sus negocios con financiamiento a tasas subsidiadas por el Estado a partir del año de 2007 con montos de más de 4 mil millones de dólares, parece no haber intimidado a Temer que en sus dos pronunciamientos en cadena nacional dijo que no tiene intenciones de renunciar al cargo conferido de forma no democrática.

A pesar de que los grandes medios de comunicación hayan difundido los últimos acontecimientos de forma contundente, la población no parece muy entusiasmada en tomar las calles. Las protestas que siguieron las denuncias de los últimos días fueron tímidas lo que también demuestra la poca capacidad convocatoria de los movimientos de la izquierda de Brasil, bastante fragmentada y con debates acalorados entre los que creen que el retorno de Lula es la única salida posible para la crises política y los que desean romper con las estructuras conciliadoras.

El día 24, las centrales gremiales, movimientos sociales y el campo de izquierda convocan una grande protesta contra las reformas del Gobierno de Temer. La movida que inicialmente tenía como consigna la continuidad de los derechos de las/los trabajadores, promete convertirse en un grande acto de pedido por “fuera Temer” y el llamado a elecciones directas bajo la consigna #DiretasJá.